miércoles, abril 11, 2007




JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Jaiba en caldo de chile caliente JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

¿Dónde coños estás Boissito de mi vida?
Te extraño muchooooo, quiero salirme de "EL JUEGO" jajaja


jueves, marzo 29, 2007

domingo, febrero 18, 2007

Feliz cumpleaños...
Dicen que en esta vida no debemos aferrarnos, que hay que vivir el presente... el momento sin ayer sin mañana. Peor aún sin hace rato ni al ratos...
Esto implicaría estar en paz y armonía con quienes nos rodean en el momento, ahí, on the spot... sin añorar, sin cuestionar sin conflicto... y eso es imposible.
Todos los días te pienso, todos los días me dueles. Todos los días haces falta.
Hoy que cumples 25, te deseo un feliz cumpleaños. Vinieron todos, asamos carne, nopales, hubo frijoles, arroz y hasta salió el sol... Platicamos, bebimos, nos reímos y no te mencionamos... Sólo mamá y yo nos abrazamos y te lloramos, como todos los años desde que no estás.
Yo te grito desde mi corazón:
FELIZ CUMPLEAÑOS DIEGO

martes, febrero 13, 2007

Mother
Mother do you think they'll drop the bomb
Mother do you think they'll like the song
Mother do you think they'll try to break my balls
Ooooh aah, Mother should I build a wall
Mother should I run for president
Mother should I trust the government
Mother will they put me in the firing line
Ooooh aah, is it it just a waste of time
* Hush now baby don't you cry
Mama's gonna make all of your Nightmares come true
Mama's gonna put all of her fears into you
Mama's gonna keep you right here
Under her wing she won't let you fly but she might let you sing
Mama will keep baby cosy and warm
Ooooh Babe
Ooooh Babe
Ooooh Babe
Of course Mama's gonna help build the wall
Mother do think she's good enough for me
Mother do think she's dangerous to me
Mother will she tear your little boy apart
Oooh aah, mother will she break my heart
Hush now baby, baby don't you cry
Mama's gonna check out all your girl friends for you
Mama won't let anyone dirty get through
Mama's gonna wait up till you come in
Mama will always find out where You've been
Mamma's gonna keep baby healthy and clean
Ooooh Babe
Ooooh Babe
Ooooh Babe
You'll always be a baby to me
Mother, did it need to be so high.
* (In the movie "Mother am I really dying").
Another brick in the wall (part 1)

Daddy's flown across the ocean
Leaving just a memory
A snap shot in the family album
Daddy what else did you leave for me
Daddy what d'ya leave behind for me
All in all it was all just a brick in the wall
All in all it was all just bricks in the wall

martes, diciembre 12, 2006







Cuando una persona es capaz de reunir a viejos amigos que prefieren olvidar el por qué se distanciaron para estar en su compañía... Cuando una persona es capaz de hacer reir a los demás o conmoverlos hasta las lágrimas... Cuando una persona orilla a otras a la reflexión, no me gusta que se separe de mí...



Y aunque sé que la vida es una carretera, que compartimos este tramo y que hoy tomamos rutas distintas, no puedo evitar sentir un vacío en el estómago y sentirme un poquito abandonada. Pensé que podría quedarme más tiempo en esa isla...


Ya nos llegó la hora del hasta luego por tiempo indefinido:



Te voy a extrañar un chingo.



¡Buena suerte!






lunes, diciembre 04, 2006

Cómo lidiar con la burocracia y no morir en el intento...
Por cuestiones ajenas a mi entendimiento, que por cierto es limitado, mi madre decidió "ayudar" a un conocido suyo, comprando la "póliza" de seguros de gastos médicos menores de Médica VRIM...
Los consultorios, ubicados en el World Trade Center, están "decorados" con al intención de provocar en el cliente alguna especie de confianza o tranquilidad, sin embargo al llegar por primera vez hace 4 años me hicieron sentir el látigo del Seguro Social -o lo más cercano a ello en mi reitero, criterio pequeño burgués-.
Sobra decir que ni siquiera huelen bien y que da la impresión de que carecen siquiera de empleados de intendencia. Ni hablar, me dije en aquella ocasión, no te dejes guiar por el instinto, los médicos tienen cédula y consultorios, vienen aquí como parte de una "labor social" o un alto compromiso con la salud del mexicano clase mediero, ja!
Hace más o menos dos meses, fui por cuarta ocasión a una revisión ginecológica, y debido a que había olvidado mi credencial, hube de desembolsar la copiosa cantidad de un mil pesitos, mismos de los cuales se comprometieron a reembolsar la mitad a condición de llevar mi credencial vigente...
Siendo así las cosas, pagué de conformidad y me fue entregado un recibo por quinientos morlacos. Pasaron cuatro semanas cuando por fin pude volver a ese tugurio que Hipócrates jamás hubiera frecuentado, y me apersoné en el piso 12, en las "oficinas corporativas" en dónde fui recibida por un personaje salido de la imaginación de Jorge Ortíz de Pinedo.
Una mujer "rubia" -y por rubia en la Ciudad de México debe sobreentenderse que las cortinas no combinan con la alfombra- echa una ojeada al recibo, sin voltear la mirada y casi lanzándome el recibo me dice:
-"Tenías cinco días para tramitar el reembolso"
Híjole mano, y que me encabrono.
-"Pero... ¿dónde dice que tenía cinco días?
- Te lo tuvieron que haber dicho allá arriba (refiriéndose al local de consultorios en el décimo séptimo piso).
- No pues... no me lo dijeron.
- Pues tenías cinco días.
- Señorita, entienda que no veo por qué se niega a hacerme mi reembolso, si en ninguna parte de este recibo viene impreso que cuente yo con cinco días para tramitar el reembolso, o a lo mejor si me lo señala en el documento, me callo y me voy, tal vez no lo he leído con detenimiento.
- Es que tienes cinco días, y ya.
- Sí, por eso, pero dígame dónde lo dice.
- Tienes cinco días.
- ¡VERGA! Si no soy sorda, ni tampoco estoy pendeja, y me lo podrás repetir un millón de veces, pero no por eso tiene lógica... ¿Entiendes que no hace ningún sentido en mi cabeza, por más que me lo repitas? (Obviamente a estas alturas yo no hablaba "fuerte" sino que gritaba a todo pulmón)"
MUTIS
La mujer, a quién el tono le subía y le bajaba del rostro, golpeaba con sus desproporcionadas y vulgares uñas de acrílico una carpeta sobre su escritorio
- "¿Entonces qué hago? le pregunté
- Pues si quieres sube y pídele a la chava que te atendió que ella te dé tu dinero.
- O.k. pero ¿no me van a traer como pendeja de un piso a otro? Te estoy hablando, y en español, si subo al piso diecisiete y me dicen que tengo que volver a bajar, voy a venir nada más a darte una cachetada, ¿me explico?
MUTIS, golpeteo de uñas de acrílico, colores en la cara, mutis, continúo:
- Por que tengo que bajar a la recepción, cambiar mi credencial, usar otros elevadores y no lo voy a hacer dos veces más que para venir a cachetearte, ¿me estás entiendo o ya se te olvidó el español?"
La cabrona no me contestó, por lo que recogí el recibo de la mesa, y salí enfurecida a peregrinar. Cuando llegué a mi segundo destino, me presenté más calmada por la caminata y con el único objetivo de conseguir a toda costa mi dinero; así que con una sonrisa y amabilidad fingidas le extiendo mi recibo a una de las tres empleadas que estaban detrás del mostrador:
- "Deseo tramitar un reembolso.
- Este no es el piso.
- Estoy consciente de eso -perdiendo la paciencia pero no el objetivo- pero en el piso doce me comenta su compañera que no me pueden devolver mi dinero, por que según ella contaba con cinco días para hacerlo. Me dijo que viniera con Ustedes: ¿Me devuelven mi dinero por favor?
- ¡Ah! Sí, ya me acordé de tí, veniste hace como un mes, ¿no? Y no traías tu credencial... pero te dijimos que tenías cinco días. No te puedo regresar tu dinero.
Habiendo perdido nuevamente el control rebatí:
- Pues yo no pienso irme de aquí hasta que no me devuelvan mi dinero, me vale verga si tengo que acampar, váyanse haciendo a la idea, porque no veo que en ninguna parte el recibo tenga impresa esa condición. Además tampoco creo que hayan hecho su chamba, porque nadie me habló al quinto día para recordarme que me iban a chingar quinientos pesos, y encima de todo yo no entiendo por qué mierdas cuidan ese dinero ¡como si fuera de Ustedes! ¿o qué? ¿te los vas a quedar tú?
- Déjame checar con la contadora, dame tu credencial.
- Vaya, parece que ya nos vamos entendiendo."
Tomo asiento, y en menos de dos minutos sale la recepcionista/ enfermera/ archivista/ telefonista/ tarotista:
- "La contadora, en un tono algo subido y muy solemne, ya autorizó (esto sí con un tono grandilocuente y casi solemne) tu reembolso... pero necesito una copia de tu credencial.
- Por mí quédatela, no la pienso volver a usar.
- No me la puedo quedar, es tuya y además todavía no vence.
- Sí, por eso, ya no la pienso volver a usar, si quieres engrápala al recibo y háganle lo que quieran.
Sinceramente no sé no siquiera por qué he venido cuatro veces, ni siquiera me consta que sus médicos estén titulados y la verdad este congal me da más la impresión de una falsa empresa para lavar dinero que un consultorio médico.
- Es que no me la puedo quedar, ainterpeló algo incómoda.
- Bueno, pues sácale la copia pues.
- No tenemos copiadora, tienes que bajar al Lobby y sacarle la copia.
- ¡Verga! ¿No mamen, no tienen copiadora? ¡Dame papel carbón y te la calco, mujer! Yo no voy a bajar...
- Tampoco tenemos papel carbón... me contestó, notablemente avergonzada.
- Mmmmmta, a ver si entiendo bien: ¿quieres que yo, baje al Lobby, busque el centro de copiado, saque una copia de mi credencial, que no me quiero quedar, y vuelva a subir con la copia en la mano? ¿No quieres ya que ando por allá, que te suba una coca, unos chocolates, o una revista? ¿Todo está bien patrona?"
Extiende la credencial, dirigiéndose a otra de las gatas narizonas que estaban ahí sentadotas:
-"Esther, acompáñala a que saque la copia.
- ¡Órale!, dije sorprendida, no tienes copiadora pero si "coordinas" gente acá, eres bieeeeen importante."
Salgo escoltada por Esther, mujer madura de complexión por demás robusta quién además de "acompañarme a por la copia" cual bouncer de Pericoapa, tenía secuestrados a dos millones de vellos entre su piel y una media color ala de mosca (los bigotes si estaban en libertad, lo mismo que los vellos entre ambas cejas y las patillas de caudillo de la revolución mexicana), y una vez dentro del elevador me atreví a dirigirle la palabra a mi custodia:
- "Me imagino que también tengo que pagar la copia.
- No, contesta Esther en tono de perdona vidas, esa la pagamos nosotros.
- No, pues muchas gracias por ahorrarme un peso, qué generosos."